Responsabilidad Social Corporativa
En la actualidad, está cada vez más asumido por gran parte de la sociedad que el Desarrollo Sostenible
es la única salida viable de que dispone la humanidad para satisfacer las necesidades del presente sin comprometer las de las generaciones futuras.
La sostenibilidad ha adquirido rango de derecho. Por lo tanto, asumir el desarrollo sostenible supone un compromiso de todo el conjunto de la sociedad, de todos sus componentes y todas sus organizaciones. La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) nace cuando las organizaciones son las implicadas en este compromiso, ya sean públicas, privadas, del ámbito académico o social.
Numerosos factores impulsan el avance de la RSC en las empresas Todas las empresas, desarrollan sus actividades en este entorno cambiante y ello las lleva a estar sometidas a una creciente presión para que se respeten nuevos códigos de comportamiento y conducta
y cumplan estas renovadas expectativas de la sociedad. La creciente competencia supone que las empresas deben esforzarse por atraer y retener a los mejores empleados, proveedores, subcontratistas...
Dada la naturaleza volátil de los mercados, el éxito de una empresa depende en gran parte de su capacidad de mantener se en contacto con las aspiraciones de los consumidores y de las comunidades locales donde operan. Para obtener los beneficios generados por el nuevo entorno social, las compañías deben pensar de forma estratégica, gestionar su actividad de forma efectiva y difundir los resultados obtenidos.
Y es que las empresas no actúan aisladas y totalmente desconectadas de otros ámbitos de la vida. El mercado y los beneficios no son las únicas referencias que deben tenerse en cuenta. Más que eliminar el objetivo de los beneficios, parece un planteamiento más razonable introducir otros objetivos, por ejemplo, objetivos morales, en la estructura corporativa de toma de decisiones. Ni el mercado, ni la ley agotan la expresión de lo que las sociedades esperan de las empresas y, por lo tanto, no pueden ser los únicos criterios y marcos de referencia para su actuación.
En estos momentos la certificación que constata la responsabilidad social de una empresa es el llamado CSA 8000. Veamos qué iniciativas debemos tener en consideración y cómo ser partícipes de ellas:
Hacia dentro:
- Ofreciendo calidad y seguridad.
- A través de una política de estabilidad de empleo.
- Mediante programas que garanticen la igualdad de oportunidades entre los empleados.
Hacia fuera:
- Acuerdo de colaboración firmados entre una empresa y asociaciones de enfermos. Son muchas las empresas colaboran con asociaciones contra el cáncer y el SIDA.
- Promocionar los llamados Días Solidarios: Los empleados pueden aportar un día de sueldo al año. Esta cantidad se deducirá de la paga extraordinaria de verano y se complementará con una aportación equivalente de la empresa destinado a un proyecto que eligen entre todos los empleados.
- Contratación de minusválidos en empresas y superficies comerciales hasta superar el 2,5% de su plantilla. Algunos acuerdos se comprometen a la formación de más de 200 discapacitados para favorecer la inserción laboral y social.
- Colaborar con distintas entidades sociales, sobre todo en el período navideño, como Aldeas Infantiles y Proyecto Hombre.
- La acción social en la publicidad: Hay compañías que por cada producto que venden envían otro a países del tercer mundo.
- Algunas tarjetas de crédito aportan una parte de la comisión de cada operación a distintas organizaciones, sobre todo ecologistas.
Todas estas iniciativas no caen en saco roto para el consumidor, consciente del esfuerzo y el interés por parte de la empresa en invertir en acción social. Por esta razón, en el momento en que el comprador deba decidir entre diversos productos que le satisfagan la misma necesidad, está comprobado que elegirá aquel que sea responsable con los más desfavorecidos.
Fuentes:
Observatorio de Responsabilidad Social Corportativa
CONSUMER EROSKI
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